domingo, 5 de agosto de 2007

UTTCU - TOMO I - Dedicatoria N°2

En el Principio ya existía la Palabra:
y aquel que es la Palabra
estaba con Dios y era Dios.
El Dios que hizo el mundo
y todas las cosas que hay en él,
es Señor del cielo y de la tierra.
No vive en templos hechos por los hombres.
Dios es Espíritu, y los que lo adoran
deben hacerlo de un modo verdadero,
conforme al Espíritu de Dios.
Pues Dios amó tanto al mundo,
que dio a su Hijo único,
para que todo aquel que cree en él no muera,
sino que tenga vida eterna.
Y así como todos han de morir
y después vendrá el juicio;
así también Cristo
ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez
para quitar los pecados de muchos.
Después aparecerá por segunda vez,
Ya no en relación con el pecado,
sino para salvar a los que le esperan.
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.
No se dejen llevar por enseñanzas
diferentes y extrañas.
Todos son prisioneros del pecado
para que quienes creen en Jesucristo
puedan recibir lo que Dios ha prometido.
Porque si seguimos pecando intencionalmente
después de haber conocido la verdad,
ya no queda más sacrificio por los pecados.
En ningún otro hay salvación,
porque en todo el mundo Dios no nos ha dado
otra persona por la cual podamos ser salvos.